Touhou Luna Nights: ¿A quién no le gusta parar el tiempo?

Esta vez vuelvo a traeros un análisis de otro metroidvania. Sin embargo, para bien o para mal, intentaré ser más breve, al igual que el juego a tratar. Touhou Luna Nights es un interesante propuesta, es breve pero bastante divertido.

Pero vayamos por partes. Puede que algunos de vosotros sepáis en que consiste la saga Touhou, y otros muchos posiblemente no, así que permitidme una corta introducción. Project Touhou, también conocido como Project Shrine Maiden es, curiosamente, una saga de videojuegos estilo shoot’em up de corte bullethell. Dicho en cristiano, juegos de “navecitas” donde necesitaremos reflejos sobrehumanos para esquivar cientos de proyectiles.

Según esto, no debería ser más especial que otros juegos del estilo, como por ejemplo, Ikaruga. Lo curioso es que, ya sea por la gran banda sonora que presentan sus títulos, el carisma de sus personajes (prácticamente todos femeninos…) o por simplemente la suerte, Touhou se ha vuelto un nombre enormemente reconocido en el país del sol naciente. Tanto es así que se ha vuelto la franquicia más popular en la Comiket, una conferencia bi-anual para doujinshi o, de nuevo en cristiano, cómics realizados por aficionados.

Una captura de Ten Desires, la entrega número 13 de la saga principal

Todo esto ocurre gracias a la filosofía de su creador, Jun’ya Ōta, más conocido como ZUN. A pesar de ser el dueño de los derechos de la saga, permite que cualquiera que lo desee trabaje con ella, incluso si saca beneficio con ello. Esto incluye algunas limitaciones, ya que prefiere evitar que las grandes empresas pongan sus manos sobre ella, para poder así mantener el espíritu doujin. Generalmente estos juegos no tienen permiso para su comercialización, pero de tanto en tanto algunos obtienen autorización y podemos verlos en plataformas como Steam. Es por eso por lo que a pesar de su tremenda popularidad, no hemos visto ninguna gran producción de esta franquicia. Eso no evita que buenos juegos como Luna Nights aparezcan, afortunadamente.

Entremos ya en faena después de esta clase de historia de Touhou. Luna Nights está basado principalmente en los personajes que aparecen en su 6ª entrega y una de las más famosas, The Embodiment of  Scarlet Devil. Controlaremos a Sakuya Izayoi, la principal sirvienta de una princesa vampiro que nos ha encerrado en un mundo ilusorio para que entrenemos y, de paso, entretenerla. La historia no deja de ser una excusa para dar un sentido al juego, pues su relevancia es mínima. Una ventaja de esto es que permite que ajenos a la franquicia puedan jugar y no necesitar conocer nada más de su trasfondo, aunque sí es verdad que ciertos detalles y guiños serán disfrutados más por los seguidores de la saga.

A partir de aquí, seguiremos la estructura básica de todo metroidvania: Avanzar y desbloquear habilidades que nos hagan más poderosos y nos permitan proseguir a las zonas que antes eran inaccesibles venciendo jefes por el camino. Hasta aquí nada nuevo. Sin embargo, dos de nuestros poderes básicos cambian el juego, pasando de ser del montón a una propuesta bastante buena.

Desde un principio podremos hacer uso de la primera de estos poderes, que es el de ralentizar el tiempo unos segundos. Esto nos permitirá, además de ayudar a esquivar, avanzar y evitar obstáculos del mundo. Sin embargo, una vez venzamos al primer jefe podremos obtener el característico reloj de la protagonista, lo que nos permitirá detener el tiempo.

Será así, armados con nuestro control temporal y con una cantidad casi ilimitada de cuchillos con los que tendremos que vérnoslas contra los enemigos del juego. Digo casi porque nuestros ataques bajarán una barra de maná que solo podremos recuperar o bien en ciertos puntos de restauración o bien haciendo un glideGlide es la mecánica del juego original donde, al pasar cerca de los enemigos, podíamos conseguir puntos extras. En este caso, al hacer lo mismo, podremos recuperar los puntos de magia para lanzar de nuevo ataques.

Tendremos que arriesgarnos a rozar a los enemigos para recuperar el maná.

Una vez decidamos para el tiempo, podremos lanzar un número limitado de ataques, que poco a poco podremos ir aumentando. Aquí es cuando empieza la diversión de la mecánica. Más allá de sentirnos como un vampiro rubio realmente musculado, será muy importante la estrategia. Solo podremos detener la acción un tiempo limitado, y este se consume aún más rápido si realizamos cualquier movimiento.

Durante el juego normal, los enemigos no presentaran demasiado problema, pero es en los jefes donde tendremos que mostrar verdadera pericia. Aprender los patrones de ataque será fundamental para saber cómo enfrentarnos a nuestro contrincante, así como la administración de nuestro parón en el tiempo. Quizás prefieras reservar el poder para esquivar los peores ataques y recuperar maná, mientras que por otro lado puedes optar por la opción de lanzar alguno de los cuchillos especiales y asegurarte de que aciertan.

Por otro lado, podemos ver un muy leve componente RPG en el título, ya que podremos subir de nivel, lo que aumentará nuestro daño y la defensa. Además, tenemos la habilidad de recoger unas gemas por cada enemigo derrotado, las cuales nos darán ciertas ventajas según las acumulemos. Deberemos, entonces, decidir si venderlas para poder comprar mejoras o consumibles, o conservarlas para mantener esos bonos.

Parar el tiempo nos permite acabar con los enemigos de forma segura o poder planear cómo vamos a avanzar.

Desgraciadamente, este componente no da para mucho más, teniendo sólo tres mejoras, siendo una de ellas comprar experiencia. Así que este aspecto del juego flojea un poco y casi se siente como innecesario, algo que se ve incrementado por el hecho de que solo exista una tienda, teniendo que retroceder para comprar.

El apartado técnico y artístico es realmente bueno. Un estilo pixel-art muy fluido y detallado nos ofrece animaciones muy suaves y que realmente gustan ver al manejar a nuestra sirvienta. Este aspecto se traslada de igual manera al resto de enemigos, entornos e incluso los mismos proyectiles que deberemos de esquivar. Lo musical del título es correcto y acompaña a la calidad del juego, aunque hay que admitir que todas las piezas que podremos escuchar son remixes de temas aparecidos en la saga principal, por lo que no podemos decir que haya un gran trabajo de composición detrás. No por ello hace que sea malo, ya que las canciones acaban siendo muy amenas y la remezcla cumple su función, distanciándose de la original en mayor o menor grado.

En definitiva, Touhou Luna Nights es una breve experiencia metroidvania, realmente divertida y satisfactoria gracias a su relativa simplicidad. Nada muy complicado mecánicamente, pero con el nivel justo de desafío para ser divertido. Su inclusión de un elemento de estrategia muy sutil pero que una vez descubierta lo vuelve aún más entretenido. Incluso me atrevería a decir que te quedas con ganas de más, por lo que, a pesar de ser un juego de bajo presupuesto, se echa en falta más contenido. Lo bueno es que los desarrolladores han prometido una actualización con un nivel extra y quizás alguna sorpresa más. ¡Tendremos que esperar!

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