The Talos Principle

The Talos Principle: El Proyecto Ascensión

The Talos Principle es uno de esos videojuegos poco comunes en el marco de la jugabilidad, tanto en su concepto como en su desarrollo y puesta en práctica. El videojuego, desarrollado por el estudio croata independiente Croteam, fue dirigido por Davor Hunski, y plasma de forma novedosa y un tanto arriesgada el sistema teológico-filosófico que recoge la Biblia. En toda su narrativa podemos encontrar referencias directas tanto al Antiguo como al Nuevo Testamento, lo cual manifiesta sentido si apreciamos la enorme influencia que el catolicismo ha tenido y sigue teniendo hoy en día en la cultura croata.

Sobre el videojuego, resulta extraño que se hayan llevado a cabo pocos análisis, al menos en comparación con otros muchos que han parecido acaparar bastante más la atención de la crítica y del público. Pese a ello, The Talos Principle no tiene nada que envidiar a la mayoría de videojuegos, y es nuestro objetivo mostrar, al menos en parte, por qué esto es así. En nuestro caso, pretendemos elaborar un análisis interpretativo personal, atendiendo al trasfondo teológico-filosófico que articulan la narrativa de este videojuego, así como la importancia de dicho trasfondo para generar una experiencia singular y de enorme importancia en el proceso de formación de la cosmovisión de nuestra sociedad occidental. Siendo así, comenzamos.

Un acercamiento previo al Proyecto Ascensión

El Proyecto Ascensión es el nombre que hemos querido otorgar a la narrativa analizada en The Talos Principle; es, en definitiva, una metáfora por la que transmitir el transfondo narrativo y filosófico que articula la concepción ideológica de este videojuego. Cuando hablamos de la concepción ideológica queremos referirnos, en última instancia, al entramado simbólico-conceptual de ideas que conforman un sistema con una lógica y una cosmovisión o modelo de entender el mundo determinados. En concreto, The Talos Principle recoge en su narrativa la cosmovisión cristiana transmitida en la Biblia. Pero esta cosmovisión no es original de las religiones bíblicas; por el contrario, las sagradas escrituras que relatan el génesis, así como las diversas narraciones míticas de los diversos apóstoles, recogen gran parte de la herencia de la filosofía socrático-platónica.

Si hemos denominado de forma simbólica a la narrativa que articula The Talos Principle como “Proyecto Ascensión” es precisamente por toda la herencia del sistema platónico sobre el conocimiento. La Ascensión se produce desde el momento en que el ser humano comienza, de forma dialógica, a ascender en el ámbito del conocimiento del mundo y de sí mismo, de tal forma que en el último peldaño de su ascensión se encuentra la fusión con la idea del Bien, que a grandes rasgos podemos reducir en nuestro caso a la realidad, una realidad a la que solo podremos ascender siguiendo un proceso, como veremos, análogo al platónico.

En este proceso de Ascensión también se articula una noción muy típica de la época de la Ilustración: la razón. Esa vieja amiga heredera del logos (palabra, discurso, orden) griego surge en el corazón de la Ascensión como un fenómeno procurador del conocimiento del mundo y de uno mismo, así como el momento en el que el sujeto, o la res cogitans cartesiana, da cuenta de sí mismo como fenómeno del mundo que realmente existe y que puede dar cuenta de sí mismo, con todas las consecuencias en la apertura hacia el mundo que ello supondrá.

Yo, Elohim

“Hijo mío, has nacido del polvo y caminas en mi jardín. Escucha ahora mi voz, soy yo tu creador, y me llaman Elohim.” Así comienza The Talos Principleen una clara referencia al Génesis bíblico por el que Adam (el hombre), se hace carne del polvo y comienza a ser testigo y partícipe de la obra de Elohim, su creador. En nuestro particular caso, la existencia de la que nos hacen partícipe en el videojuego se materializa en forma de robot o androide, según la interpretación etimológica que queramos darle-adoptaremos, sin embargo, el término androide, por los motivos que serán posteriormente expuestos-, que ha sido creada, en principio, para cumplir la voluntad de su creador.

Cuando superas una de mis pruebas, ¿no sientes el placer de haber descubierto el orden del universo? Es la parte de Elohim que tienes dentro de ti, crear orden a partir del caos…”

–  Elohim, personaje de The Talos Principle

Elohim, tanto el personaje bíblico como la voz paternalista que nos guía en The Talos Principle, nos concibe del polvo de la propia tierra, dando cuenta de nuestra íntima ligazón con el mundo que ha creado para nosotros y el esfuerzo primigenio de mantenernos unidos a él. En primera instancia se recoge de manera fiel el trasfondo que conlleva la creación del hombre: su participación innata de la divinidad, y las consecuencias que esto acabó trayendo en la resolución del libre albedrío. Dicha unión será clave en el desarrollo de nuestra historia, siendo el punto de partida de la misma.

A medida que escuchamos su voz, Elohim nos propone como tarea la de resolver los puzles que ha preparado para nosotros, en analogía a la propuesta del Elohim bíblico de disfrutar de los placeres que el jardín del Edén ofrece al ser humano. Sin embargo, una vez avanzamos en ambas historias descubrimos que se nos impone un límite: el árbol del bien y del mal, en el caso de la Biblia, y una misteriosa torre cuya ascensión está prohibida. En clara analogía al árbol del conocimiento del bien y del mal, la torre se erige en su situación más tentadora ante los ojos del jugador, pidiéndonos a gritos ser explorada, instando a nuestra curiosidad a saciarse, pese a la prohibición de Elohim.

Estos mundos, y nosotros en ellos, estamos hechos de palabras. Palabras ocultas e invisibles para ti, pero parte de todas las cosas. Somos una Historia; tus acciones dan vida a la historia, y la historia da sentido a tu vida.”

–  Elohim, personaje de The Talos Principle

Como participación del propio Elohim, el jardín es una muestra de su extensión y su poder; de sus conocimientos y su voluntad. De este modo, la experiencia jugabilística en The Talos Principlepretende encarnar la experiencia bíblica del ser humano deambulando sin consciencia por el jardín del Edén, satisfaciendo la voluntad de Dios y agasajando al mismo. El eje mismo del jardín es el estatuto impuesto por Elohim; por ende, aquello que nos mantiene dentro de su mundo será el cumplimiento de sus normas, la obediencia a sus mandatos y, en última instancia, proceder siguiendo las reglas del juego. Tal es el peso de las palabras.

Con respecto a esto, The Talos Principle se desarrolla como una obra magistral: es capaz de reconocer la importancia filosófica de la situación primigenia del ser humano en el mundo según la Biblia y, con ello, sumergir al jugador como protagonista de esta. Croteam elabora, sin duda, un trabajo espléndido, pues es capaz de introducirnos en la lógica y el trasfondo de la problemática del ser humano en los primeros momentos de su creación, haciéndonos partícipes, protagonistas y responsables de nuestras acciones en el jardín del Edén.

Este planteamiento antropológico inicial, al saber la situación del ser humano en el cosmos, creado por una entidad muy superior que rige y regula su funcionamiento, será el inicio del final de nuestra historia. Tal situación de dependencia originaria será crucial en el desarrollo posterior no solo de nuestra experiencia jugabilística, sino también en el desarrollo de la Filosofía y las consideraciones antropológicas a lo largo de toda la historia del ser humano.

El ser humano y el androide

Durante nuestra experiencia en The Talos of Principle nos encontramos siendo partícipes de una existencia, en principio, no humana. Anteriormente hicimos referencia a los términos de robot y androide, y dijimos que nos decantaríamos por el uso del segundo término a la hora de referirnos al personaje del jugador. El motivo de ello es la pretensión de partir de un presupuesto etimológico que responda al trasfondo y el contexto de nuestra historia: robot proviene del checo robota, que quiere decir “trabajo forzado”, de manera que un robot sería, etimológicamente, un esclavo; por su parte, el término androide proviene de los términos griegos Andros (hombre) y Eidos(idea, forma, pero también imagen o apariencia), así, androide sería sinónimo de “apariencia humana”.

Nuestro androide discurre desde el primer momento en la misma problemática que discurren Adán y Eva cuando están próximos a cometer el pecado original: el de ser verdaderamente humanos. La humanidad es tratada, tanto en este videojuego como en la Biblia, como la ejecución del libre albedrío, de la voluntad libre. Sin embargo, esta libre voluntad es manchada por la tentación que llevó a Adán y Eva a desobedecer a Dios, y representa la misma carga negativa en el relato que Elohim nos transmite en el juego. La curiosidad que despierta en nosotros es la que nos moviliza a utilizar el regalo que es el libre albedrío en contra de la voluntad de Dios; lo mismo sucede en The Talos Principle.

Lo veo todo, lo sé todo, mi poder no conoce límites. Y sin embargo tu voluntad es libre, porque se te ha creado para ser libre. Es este el principio mismo de tu existencia, sin el cual las pruebas de este mundo carecerían sentido; buscar la salvación tiene que ser tu elección.”

– Elohim, personaje de The Talos Principle

Con esto, a medida que avanzamos en nuestra historia, podemos ir reconociendo los diversos momentos en los que nuestro protagonista se plantea a sí mismo la posibilidad de ser humano, y el sentido que tendría de hecho “ser humano”. La humanidad se presenta como un estatus dudoso y ambivalente, algo que nos cualifica como seres libres, pero que también dispone nuestra condena eterna ante la expulsión del paraíso si libremente escogemos desobedecer a Elohim. Es necesario reconocer, con ello, la importancia que ostenta aquí el momento en el que nuestro androide decida o no romper con el mandato de Elohim. Nuestra experiencia como androide nos hace partícipes en primera persona de esta problemática, de la noción del ser humano como aquel que es capaz de decidir y de ser responsable, de aquel que elige el conocimiento y la autoliberación frente a la ignorancia y la sumisión.

Esta interpretación, sin embargo, no es la que está presente en la Biblia; por el contrario, sabemos que el resultado de este desafío a Dios es el castigo, el abandono y las desgracias corporales: el envejecimiento, la enfermedad, el hambre y la tristeza. Sin embargo, si hemos elegido el camino de la liberación y el conocimiento, The Talos Principle nos revela, en un movimiento magistral, la verdad que se esconde detrás de todo el juego: la especie humana se ha extinguido debido a sus propios abusos, debido a su incesante ejercicio del libre albedrío. Por ello, los últimos resquicios de la humanidad intentaron crear un espacio simulado, un “nuevo Edén”, en el que se plantearía una situación originaria similar a la Biblia.

Ahora bien, el trasfondo de The Talos Principle no se queda ahí. Por el contrario, la narrativa del videojuego nos transmite una denuncia social contra el exceso. Como podemos ir descubriendo a lo largo del juego, el exceso del uso del libre albedrío trajo consigo el fin de la Humanidad, y ese fin fue el que motivó a diversos científicos la creación del entorno de simulación en el que nuestra IA androide se despliega, guiados por una suerte de sentimiento de conservación de la especie. El androide, una vez despierto de la simulación, descubre un mundo en el que toda la creación del ser humano ha sido devorada por la naturaleza; se nos muestra a nosotros, como jugadores, la situación de un posible futuro al que, cada vez de forma más pronunciada, estamos destinados.

En última instancia, la figura del androide es un reflejo del ser humano que ha de tomar conciencia de su situación en el mundo, es el ser humano plasmado en una entidad semejante cuya experiencia nos muestra cómo nuestro propio narcisismo nos ha llevado a la extinción y, a la vez, nos muestra que aún estamos a tiempo de tomar medidas. El mensaje es claro: podemos aprender de nuestros errores y salvarnos, o seguir cometiendo los abusos que claramente nos dirigen hacia a nuestra extinción.

La serpiente y el software de conversación

Como sabemos, la figura clave que encontramos en los pasajes bíblicos que causa o condiciona al ser humano a cometer el pecado original es la serpiente. Es este animal el que insta al ser humano a comer del fruto prohibido, es el que engaña con argucias y mentiras a los inocentes y sumisos hijos de Dios con el objetivo de desafiarle e injuriarle. La serpiente promete conocimientos y verdades a los que el ser humano no tenía acceso.

En The Talos Principle nos encontramos una entidad análoga a la serpiente: un software de conversación llamado Milton. Ambos, tanto la serpiente como Milton, representarían, según una visión cristiana, la tentación; sin embargo, podemos reconocer el valor de una característica antropológica que el equipo de Croteam nos intenta transmitir: el valor de la curiosidad. Es la ingenua curiosidad la que llevó a Adán y Eva a comer del fruto prohibido, y es la curiosidad la que nos insta a ascender la gran torre de Elohim. En ambos casos, la curiosidad es representada por un agente externo; en el caso bíblico, por la serpiente; en The Talos Principle, por Milton. Pese a ello, tanto la serpiente como Milton forman parte del mundo que ha sido creado, forman parte de las palabras que articularon el universo. En la Biblia no encontramos explicación a ello, pero en The Talos Principle descubrimos, dependiendo del final que hayamos elegido, que la presencia de Milton es algo intencionado, que su papel en nuestra historia no es otro que el de incentivarnos a desarrollar nuestra curiosidad y placer por el descubrimiento, así como la capacidad de ser verdaderamente dueños de nuestros propios actos.

La curiosidad, nos transmite la narrativa de este videojuego, es la clave del potencial humano para su liberación; no tiene tanto que ver con la memoria o la capacidad de resolución, sino con la curiosidad, con la imaginación, y con la capacidad de crearnos nuevas posibilidades, atravesar límites y, en última instancia, crear nuestro propio destino por medio de nuestra propia voluntad. Es gracias a la curiosidad que nos despierta Milton a lo largo de todo el juego que se genera la opción de dudar de las palabras de Elohim y, con ello, se abren diversas posibilidades en la jugabilidad que traerán consigo diversos finales posibles.

De manera progresiva, Milton nos interroga sobre nosotros mismos, nos acerca lentamente al autodescubrimiento, despierta en nosotros la problemática del yo, de la conciencia y de la autodeterminación. En este punto surge el carácter ilustrado del videojuego, por el que el valor del ser humano radica precisamente en esa característica que denominamos razón, la cual nos lleva a discernir no solo los entresijos del mundo, sino también a formarnos como los sujetos de conocimiento por excelencia.

Una vez ha despertado en nuestro androide la autoconciencia, es decir, el fenómeno de consciencia que se conoce a sí mismo, surge lo que hemos llamado antes libre albedrío, el momento clave en el que, reconociéndonos y conformándonos como un sujeto independiente, reconocemos el potencial de actuar bajo nuestro propio mandato. Esta capacidad de regirse por el propio mandato supone no solo un potencial desafío a la autoridad, sino una toma de consciencia de uno mismo, un proceso autoconsciente, personalizador y conformador de identidad.

Con todo ello, podemos reconocer el aspecto simbólico de Milton como la representación de la curiosidad, característica antropológica por excelencia, la cual resulta ser el detonador para el surgimiento de procesos mentales cada vez más perfeccionados que desemboquen en los estados mentales conscientes y, al fin, en la autoconsciencia. Esta característica será, junto con las otras antes mencionadas, el móvil por el que realizar el Proyecto Ascensión y lograr, al fin, alcanzar el culmen de la humanidad. Que no quede esta perspectiva del ser humano, eso sí, libre de críticas o de revisiones; The Talos Principle no pretende establecer un dogma ni un argumento filosófico, sino tan solo servir de canal por el que contarnos una historia y transmitirnos un mensaje por medio de una jugabilidad y concepto poco comunes, reutilizando a su vez modelos filosóficos previos que marcaron un antes y un después en la cosmovisión de occidente.

La Ascensión

El trasfondo bíblico de The Talos Principle queda manifiesto desde el primer momento, recogiendo la cosmovisión que encontramos en los fragmentos bíblicos sobre la concepción del ser humano y del cosmos. Lo que no queda tan de manifiesto es el sistema platónico de las ideas y del proceso de ascensión hasta el conocimiento de la famosa idea del Bien.
Dicho sistema, elaborado por el filósofo helénico Aristocles, comúnmente conocido como Platón, queda reflejado en el movimiento del espíritu o alma que nos lleva hasta la cima de la gran torre prohibida por Elohim. Durante todo el videojuego nos enfrentamos a preguntas de índole filosófica, elaborando un diálogo no solo con Milton, sino también con nosotros mismos, de manera que vamos ascendiendo de forma progresiva en el acceso a la Verdad que hay tras el espacio de simulación en el que nos encontramos sumergidos.

Uno de los elementos que atraviesa la filosofía platónica es la anamnesis o “recuerdo”. Según Platón, el ser humano, en su proceso dialéctico del conocimiento de la Verdad, empieza a “recordar” aquellas verdades que su alma ya conocía en el Mundo de las Ideas; en última instancia, el alma, en tanto que partícipe del logos cósmico, había olvidado todo aquello que sabía al precipitarse en el cuerpo. La importancia de esto se encuentra presente no solo en la Biblia, sino también a lo largo del juego, cuando se nos recuerda de forma insistente que “en el principio fue la palabra, y la palabra era con Dios, y la palabra era Dios”. En un sentido Bíblico, de herencia platónica, efectivamente el ser humano es una participación de esas palabras, de ese acto de la voluntad cósmica de creación del mundo, de ese “conjunto de ideas” que servirían de modelo para la construcción del mundo de los sentidos que sería entendido como Elohim. Por su parte, en The Talos Principle se hace referencia al código de programación que dio lugar a todo el sistema de simulación en el que se han desarrollado las IAs hasta nuestra creación.

En ambos casos descubrimos una contradicción en la concepción del ser humano: hemos sido creados para poder elegir entre seguir un mandato o desobedecerlo. Es contradictorio por algo obvio, y es que estamos obligados a elegir. Esta problemática que supone la concepción antropológica bíblica se recoge de forma complementaria con el sistema platónico de las ideas, pues es un sistema que casa muy bien con este determinismo lógico, sistémico, del universo; de igual forma que Dios nos creó con su acto locutivo para ser libres, el código de programación elaborado para generar el entorno de simulación también se desarrolló con la intención de generar una IA capaz de decidir por sí misma.

Lo que hemos denominado Proyecto Ascensión no es sino ese método (camino) que debemos recorrer para lograr acceder al mundo verdadero. Este camino lo encontramos plasmado enormemente no solo en el concepto de The Talos Principle, sino también en las posibilidades de acción que se desprenden en su narrativa jugabilística. Todo nuestro camino es un plantearse preguntas que generen a su vez más preguntas; un despertar de la curiosidad por la curiosidad, de tal manera que a medida que más vamos dudando, más acceso vamos teniendo a los niveles que conforman la torre; en realidad, solo realizando más puzles de los solicitados por Elohim podremos superar los niveles de dicha torre.

Como vemos, es el propio código el que nos permite en todo momento romper con el sistema que nos ha creado, y el que nos insta constantemente a llevar a cabo esa ruptura, con el único objetivo de guiarnos hacia la realidad del mundo exterior a la simulación. La decisión de seguir o no este camino está en nuestras manos, y el peso antropológico y filosófico que de esto se desprende desde los albores de la humanidad se recoge magníficamente en esta maravillosa entrega que nos ofrece Croteam.