PostGames of the Year 2020

Que 2020 ha sido un año turbulento es algo que absolutamente nadie puede negar. Para bien o para mal, todos hemos necesitado apoyarnos en algo para poder seguir con nuestro día a día. Por suerte, el medio de los videojuegos ha pisado fuerte con muchas obras notables, siendo un lugar idóneo para refugiarse.

A escasos días de que comience 2021, os traemos la primera edición de PostGames of the Year para poder hablaros de cuáles han sido los títulos más notables para nuestros redactores. Además, contamos con la presencia de Álvaro Arbonés, Clara Doña y Jonathan León, invitados de lujo que también se han apuntado a esta iniciativa. ¡Mil gracias!

Sin más dilación, aquí están nuestros videojuegos favoritos de 2020:

13 Sentinels: Aegis Rim (Deborah López Rivas 🌐)

Vanillaware, el estudio detrás de Odin Sphere y Dragon’s Crown, ha decidido cautivarnos este año con una historia de ciencia ficción protagonizada por 13 personajes que tienen en sus manos el destino de la humanidad. Así, 13 Sentinels: Aegis Rim combina magistralmente la novela visual de desplazamiento lateral, en la que se nos revelarán los episodios vitales de cada uno de los 13 elegidos, con los combates estratégicos en tiempo real a bordo de los Sentinels, una especie de mechas preparados para luchar contra los Kaiju, invasores que quieren destruir el planeta. Mediante la narración coral, en la que conoceremos una a una a las personalidad que componen el ecléctico grupo, entenderemos las conexiones entre ellos, las decisiones que les han llevado a ese destino y a las circunstancias catastróficas a las que se enfrentarán. En más de 30 horas de juego, nos esperan batallas impresionantes, viajes en el tiempo, giros argumentales inesperados, personajes secundarios notables y decisiones que cambiarán el rumbo de los acontecimientos, componiendo así una obra magnífica que cuenta con el espectacular estilo artístico que caracteriza a la desarrolladora. Si además sois seguidores de obras como Evangelion, me atrevería a decir que el exclusivo de PlayStation 4 es un indispensable en vuestras bibliotecas.

Baldur’s Gate III (Francisco Fernández Jiménez 🌐)

Tras tantos años en la estacada, la saga de Baldur’s Gate retorna a la vida de mano de Larian Studios, creadores de Divinity. Es curioso como un videojuego que aún se encuentra en acceso anticipado pueda haberse convertido en mi GOTY personal, pero, a pesar de solo haber podido disfrutar del capítulo 1, lo único que encuentro son elogios para estos creadores que me han devuelto la ilusión por un título de rol de D&D desde Dragon Age Origins.

Desde su cuidado sistema de diálogo, con multitud de posibilidades para todos los estilos de juegos, hasta el complejo sistema de combate por turnos, las opciones jugables que nos brinda el mundo son tan elevadas como diferentes. Podremos vivir experiencias únicas en cada partida y entablar relaciones con nuestros compañeros de viaje, especialmente en las frías noches de campamento, donde escucharemos sus historias y reaccionaremos ante ellas, marcando así el rumbo de los acontecimientos.

Pocos juegos recompensan tan bien la curiosidad y la exploración del entorno, escondiendo multitud de sorpresas a lo largo del primer mapeado (el resto del mundo será accesible cuando se lance la versión 1.0), lo que ayuda a mantener el interés por un título que promete más de 100 horas de duración en su versión final. Tendremos que esperar a ver cómo evoluciona el proyecto y cuándo podremos volver a la puerta de Baldur.

Demon’s Souls (Abelardo González 🌐)

El regreso de la imperfección excelsa. En el ya lejano 2009, From Software y Sony lanzaron al mercado un título que dio comienzo a una frenética vorágine que, como todos ya sabemos, terminó provocando la existencia de un género.

Once años después, Bluepoint Games ha conseguido realizar con éxito la difícil labor de traernos de vuelta Demon’s Souls, el clásico de PlayStation 3 que, con su llegada al nuevo sistema de Sony, luce mejor que nunca. Con escenarios imponentes y una distancia de dibujado mucho más amplia, la desarrolladora ha podido darse el lujo de hablar todavía más a través de los entornos, consiguiendo en estos un nivel de inmersión como nunca antes habíamos visto en la saga. Y el gameplay, tan tosco como el de antaño, mantiene toda la esencia de un clásico atemporal que, por suerte, cuenta con esta versión que nos hará disfrutar de lo lindo.

Demon’s Souls es, por derecho propio, uno de los títulos del año, además del primer gran imprescindible del catálogo de una PlayStation 5 que, si sigue por este camino, no parará de brindarnos joyas de este calibre.

DOOM Eternal (Roberto Pérez 🌐)

DOOM Eternal se siente como un regalo caído del cielo para aquellos que estamos un tanto cansados de la extrema seriedad que plaga la industria del triple A desde la última década. Lejos de intentar adaptarse al molde de las grandes producciones, Eternal es una fantasía de poder a la vieja usanza; nosotros somos el Doom Slayer y estamos aquí para matar demonios.

Sin duda, la jugabilidad frenética junto a una banda sonora excelente a todos los niveles elevan al juego muy por encima de su predecesor, haciendo énfasis en su gran variedad de enemigos, y sus escenarios que quitan el hipo junto a un diseño de niveles complejo, pero que al mismo tiempo se siente orgánico y expansivo a nuestras habilidades. No es descabellado afirmar que DOOM Eternal pone un nuevo estándar en los First Person Shooters, género que finalmente comienza a desvincularse de la militarización que sufría durante la generación pasada, para no dudar en abrazar sus raíces y poner al jugador directamente en la acción sin más pretensiones.

No puedo dejar de recomendar el título de Id Software para aquellos que buscan diversión sin adulterar. Doom Eternal respeta tanto el tiempo del jugador como el valor que le pone a la hora de jugar.

Hades (Clara Doña 🌐)

Mi GOTY pertenece a un género al que nunca había jugado antes, y eso dice mucho. Mi acercamiento cauteloso a Hades pronto se convirtió en una vorágine de píxeles preciosos y bailarines en huída hacia adelante. Hades no te deja mirar hacia atrás, no te deja acordarte de métodos ni maneras propias o adecuadas de jugarlo, sino que te fuerza a acostumbrarte a tu nuevo plan porque cada intento de escapada es único.

Ni siquiera para aquellas que tenemos poca paciencia es esto un problema en un juego que premia con su historia, su estética, su música y su ritmo frenético y desenfadado que hacen que te sientas como una diosa. Cada intento se mezcla bajo un halo de adicción (venga, una run más) que se explica con la aleatoriedad de la disposición de las salas, la cantidad ingente y nunca repetida de líneas de diálogo exquisitamente escritas, la sorpresa de enfrentarte a diferentes versiones de los jefes finales de cada área y el deseo de encontrarte con Atenea para que te dé la mejor habilidad del juego (no acepto discusión).

Huelga decir que el diseño de personajes y escenarios es uno que no te cansas de mirar, que los doblajes parece que provienen de seres que no son de este mundo (¿Megaera?) y que Supergiant Games es una compañía ética en cuanto a sus condiciones laborales. Hades es una danza por el Inframundo extremadamente bien pensada y ejecutada que se cuela en tu cabeza a través de tus manos.

Kentucky Route Zero (Jonathan León 🌐)

Por costumbre, por organización, o como quieras llamarlo, lo normal suele ser delimitar los premios a los videojuegos a un año concreto (o en una década, si se da el momento), en el que estos se lanzan. Quien dice videojuegos dice obras culturales en general. Nos entendemos mejor así, encerrando a un trabajo en su propio tiempo y contexto, al lado de sus contemporáneos, para establecer patrones y tendencias de estudio, o simplemente porque nos resulta entretenido. 

Por la forma en la que percibimos, entendemos, producimos (y consumimos) el arte, es hasta normal que las obras nazcan y mueran en su propio momento; si acaso son revisitadas más adelante como hijas de su época. Pocas veces tenemos la oportunidad de presenciar un título en evolución constante con los tiempos y con la sensibilidad de sus autores. Y no, no me refiero a actualizaciones periódicas que traten de mantener el interés en el mismo como objeto de consumo.

Kentucky Route Zero salió en 2013 y es mi GOTY de 2020, porque ha sido este año cuando por fin hemos asistido a su conclusión, a ese ansiado Acto V que llevaba desde 2016 haciéndose de rogar. Un episodio que no solo pone el broche de oro a una de las experiencias más únicas de los últimos años, sino que nos permite echar la vista atrás y reflexionar sobre cómo esta ha ido cambiando, y nosotres con ella. Una poética del viaje en todos los sentidos, y un homenaje a quienes, aunque se quedaran por el camino, todavía nos acompañan.

Kingdom Hearts: Melody of Memory (Isabel Ibáñez 🌐)

¿Alguna vez habéis probado una demo que os haya cautivado? En mi caso, y como bien intuiréis, ese primer vistazo a Kingdom Hearts: Melody of Memory me abrió una puerta hacia la luz. Desde que descubrí Theatrhythm Final Fantasy: Curtain Call, una parte de mí anhelaba un juego musical de alguna de mis sagas predilectas; por esta vez, la oscuridad no ha ganado la partida.

Puede que este particular Kingdom Hearts no haya venido aquí a hablarnos de su historia, pero sí de sus partituras, unas composiciones que llevan acompañándonos durante más de 18 años. En este sentido, todos tenemos un tema que nos despierta muy buenos recuerdos asociados a ese combate, esa escena o ese mundo que ha quedado grabado en nuestro interior y tanto significa en nuestro recorrido en esta franquicia.

No obstante, ya no basta con escuchar Rage Awakened, Darkness of the Unknown o L’Oscurità dell’Ignoto de fondo mientras combatimos, ahora debemos sentir el ritmo como nunca para poner fin a todos los enemigos que se presenten en nuestro camino. A su vez, y teniendo en cuenta que lo mejor de los videojuegos viene de tres en tres, nuestros tríos favoritos actuarán como protagonistas a golpe de llave espada.

Exigente y divertido a partes iguales, Kingdom Hearts: Melody of Memory nos ofrece un amplio repaso por uno de los puntos fuertes de la saga: su banda sonora. Poneos los cascos, armaos de paciencia y machacad botones para mejorar la puntuación de las más de 140 canciones que tenéis a vuestra disposición.

Paradise Killer (Iván Lerner 🌐)

2020 ha sido un año bastante grande para el videojuego triple A. Títulos como The Last of Us Parte II, DOOM Eternal o Final Fantasy VII Remake (que también están en esta lista) han dado mucho sobre lo que hablar a millones de personas. Me gusta ese tipo de juegos, pero cuando busco innovación siempre acudo a lo indie, y esta vez no ha sido ninguna excepción. Paradise Killer es el primer título del estudio británico Kaizen Game Works y la verdad es que no podrían haber creado mejor tarjeta de presentación.

Dejando de lado la linealidad a la que nos tienen acostumbrados los videojuegos de detective, Paradise Killer se desmarca de sus congéneres dejando que los jugadores sean responsables de buscar pruebas, reunir alegatos y condenar al culpable. Su mundo abierto casi sin restricciones es la mayor prueba de que se fían al 100% del criterio de quien esté al mando del título, y esta es una máxima que la obra obedece hasta su mismísimo final. Esto, junto con su estética vaporwave y su mundo excéntrico, hace que el juego tenga una personalidad arrolladora, única y altamente atractiva.

En definitiva, Paradise Killer es mi GOTY porque es uno de los videojuegos más únicos, interesantes y, sobre todo, atrevidos que he jugado en años, y creo que los medios deberíamos poner de nuestra parte para que estos títulos lleguen a un mayor público.

Spelunky 2 (David Sánchez 🌐)

El principal verbo que conjuga Spelunky es descubrir. Vale, el juego es un plataformas de físicas ultrapulidas en las que cada cuerpo tiene un comportamiento y peso diferentes. Pero esto sirve para alimentar la mayor de sus virtudes: la curiosidad genuina de desentrañar los secretos que esconden sus amenazantes niveles procedimentales. Dos decisiones (dificultad y aleatoriedad) hacen de la experiencia un hallazgo constante. La riqueza física del entorno y sus habitantes provoca que las situaciones posibles tiendan al infinito. Da igual las partidas que lleves a las espaldas, cada reinicio esconde la posibilidad de dejarte perplejo. Más allá de este núcleo, todas y cada una de las decisiones de diseño accesorias que lo rodean dan en el clavo para elevar aún más la experiencia. Ahí está el sistema de generación de habitaciones, la ambientación o el carisma de cada bichejo. Efectivamente, Spelunky es perfecto. El reto de Derek Yu con la segunda entrega era llevar esta perfección un paso más allá.

Spelunky 2 es una secuela al uso, para bien y para mal. Es todo lo que era Spelunky y más. Lejos de conformarse, lleva cada nueva idea a la luna para lograr de nuevo esa fascinación de la que hablo. Pero no alcanza el impacto de su predecesor. Hallarse ante Spelunky por primera vez es una sensación sobrecogedora porque todo lo descrito sobreviene de golpe mientras no podemos dar dos pasos sin morir. Aún así, siento envidia sana de quien encare virgen esta secuela y tenga todo por descubrir.

The Last of Us Parte II (Carlos Ramos 🌐)

Llegamos al obligado de 2020: The Last of Us Parte II. Se ha hablado hasta la saciedad de este videojuego, así que vamos a ir directos al grano. Creo que el título se erige como GOTY gracias a dos pilares: el debate y el gameplay. Me explico.

Pocas veces se estrena un triple A que remueva tantos corazones y suscite un debate videojueguil a esta escala. Aunque el guion me parezca bueno en general eso no es lo importante. Este choque de ideas y de personajes ha hecho que muchos jugadores se cuestionen cómo ha de narrase un título de estas características, cómo influye el marketing y cómo analizamos nuestra propia empatía. Naughty Dog no inventa la rueda, pero evita la “historia fácil” e intenta torcer nuestra visión del videojuego mainstream de disparos. Solo por el debate sano (el otro no) que ha surgido en la comunidad creo que ya merece la pena haber contado la trama de esta manera.

Por otro lado, la jugabilidad está tan sumamente pulida, es tan precisa y contundente con su mensaje, que ni siquiera me haría falta mencionar su guion para nominarlo. Siendo sincero con vosotros, me da igual que el juego intente hacerme sentir mal por matar. The Last of Us Parte II es uno de los mejores shooters en tercera persona que existen. Desde el diseño de niveles hasta las mecánicas nos brindan una acción de inmenso placer kinestésico e inmersivo.

Sin duda, es una experiencia que hay que vivir.

Townscaper (Arturo Valbuena 🌐)

Se podría decir que 2020 ha sido el año de la ansiedad. Si bien los introvertidos hemos disfrutado de mucho más tiempo para nosotros, un futuro cada vez más incierto y una economía dañada que nos va a hacer compartir casa con nuestros padres durante muchos más años de los que teníamos planeados nos han hecho sentirnos bastante incómodos, ansiosos, estresados. Por eso creo que ha sido el año perfecto para los juegos relajantes. Es cierto que este discurso del escapismo de la realidad hacia mundos sosegados y tranquilos se ha visto muy ligado últimamente a Animal Crossing: New Horizons, que también se merece una mención en esta lista, pero yo hoy vengo a hablar de Townscaper: un juego de construir pequeños pueblos costeros.

Durante su desarrollo, Oskar Stålberg –su creador–, fue compartiendo pequeños gifs que enseñaban las nuevas implementaciones que se iban añadiendo a la obra. Los tejados de los edificios se llenaban de palomas que revoloteaban, los patios interiores se convertían en jardines, entre los edificios muy próximos se colgaban cuerdas para tender la ropa… Cada pequeño añadido hacía que esos pequeños pueblos tuvieran mas y más detalles. Cuando se estrenó el título, todo el mundo se lanzó a crear edificios imposibles. Torres que llegaban hasta las nubes, casas que parecen serpientes o edificios con forma del escudo del Real Betis. Pero lo que más me gusta de Townscaper es que, además de todo eso, también puedes hacer una pequeña casita pesquera.

Construir casas. Ya está. Eso es todo lo que puedes hacer en Townscaper. Un clic, una porción de casa. Así de fácil. Es sencillo. Es perfecto.

Umurangi Generation (Álvaro Arbonés 🌐)

Disparar es un verbo muy usado en el videojuego. Curiosamente, se ha vuelto incluso más común en esta generación que aún no dejamos del todo atrás. No es porque el shooter sea más prominente hoy, porque seguramente sea al revés, sino porque se ha institucionalizado la necesidad de otro tipo de disparo. No el de un arma, sino el de una cámara. Ningún juego medianamente grande puede salir hoy sin un modo foto y, sin embargo, pocos juegos tratan de exactamente eso. De hacer fotos. Y una de esas pocas excepciones es Umurangi Generation.

Transcurriendo en un futuro distópico donde el gobierno parece controlar todos los aspectos de la vida, nuestro trabajo es hacer fotos. No desenmascarar los desmanes gubernamentales. No retratar el frágil equilibrio social o la tragedia humana. Simplemente, hacer fotos para ganarnos la vida. Todo el lore se nos narra en los escenarios y toda la narrativa se desarrolla en cómo decidimos abordar cada uno de los escenarios. Podemos ignorar el trasfondo político y ceñirnos a la belleza de cada foto. Podemos olvidar todo lo artístico y limitarnos a cumplir los objetivos que nos ponen para ganar el máximo dinero posible. No hay reglas. Simplemente, nos dan unos escenarios, unas cámaras y unos objetivos, y podemos hacer lo que queramos con ellos. Incluso ignorarlos. De ahí que sea uno de los juegos del año. Porque entiende que disparar tiene un propósito, y darle la agencia de su significado al jugador es, también, un acto revolucionario.