Perception

Lo superfluo de Perception

Desde siempre, una de las emociones que la ficción ha querido evocar en nosotros es el miedo. Este es uno de los sentimientos más fuertes que puede sentir el ser humano, y hacer que aflore dentro de un contexto controlado es tan complicado como atractivo. Si bien todos tenemos miedo a algo, hay un componente que siempre ha estado presente en la historia humana: el miedo a lo desconocido. Perception viene a jugar con eso de una manera bastante peculiar.

La premisa de Perception es tan sencilla como llamativa. En este título controlaremos a una mujer invidente. Así es, nuestro personaje no puede hacer uso de sus ojos para ver lo que le rodea. Sin embargo, eso no significa que solo vayamos a ver una pantalla en negro. Haciendo uso de poderes al más puro estilo Daredevil, ella podrá sentir sus alrededores gracias a los sonidos que hay a su alrededor. Además de esto, usando su propio bastón, tendrá la opción de hacer ruido para poder conocer su entorno, como si de un sonar se tratase.

Nuestra aventura comenzará cuando nos dirigimos a la mansión que lleva tanto tiempo invadiendo los sueños de Cassie, nuestro personaje protagonista. Una vez allí, descubriremos que las cosas son bastante más difíciles de lo que parecen, pues este caserío alberga misterios y sorpresas a partes iguales. Abriéndonos paso por los pasillos de esta gran casa, descubriremos historias de personajes que estuvieron allí antes que nosotros. Y es que el componente narrativo de Perception está siempre presente a nuestro alrededor.

Ayudándonos de una app para invidentes, descubriremos los secretos de una mansión que está tan infestada de recuerdos dolorosos, como de enemigos. Por mucho centro narrativo que tenga este juego, sus desarrolladores decidieron que debería haber un obstáculo más allá de perdernos, y eso es lo que son los espectros que intentan encontrarnos. Estos vendrán a nosotros guiados por uno de nuestros recursos vitales, el ruido. Efectivamente, debemos crear un poco de alboroto para guiarnos y ver lo que hay a nuestro alrededor, pero no demasiado, pues eso traerá consecuencias funestas.

O al menos así son las cosas en teoría. En la práctica, Perceptionsufre por dos de sus elementos centrales: para empezar, el sistema de ruido es difícil de equilibrar desde el punto de vista de diseño. Al ser algo tan esencial para que podamos guiarnos, no tiene un impacto tan grande en cuanto a lo que la IA se refiere. Esta, además, sigue los patrones que encontramos en otros juegos de terror en primera persona, como SOMA. Lo que este último hace mejor que Perception es la presentación de su historia.

En un título con un centro narrativo tan grande, este título flojea en atraernos. No nos ofrece nada especialmente interesante más allá de un misterio paranormal y esto nos lo presenta a través de cartas o alucinaciones auditivas. Si bien esto no es inherentemente malo, se trata de un formato narrativo que ya hemos visto muchísimas veces anteriormente, y no hace más que restarle todavía más original a un título que, precisamente, llama la atención por la unicidad de su planteamiento inicial. Además de esto, la app que nos ayuda a leer las cartas e identificar objetos no hace más que restarle atractivo y choque al hecho de ser ciegos, ya que nos expone la dificultad que tendrían los desarrolladores en adaptar mecánicamente esta discapacidad al concepto de un videojuego de terror al uso.

Perception tiene el dudoso honor de entrar en el panteón de juegos con planteamientos mucho más interesantes que el producto final. Se trata de un juego de terror en primera persona con una mecánica que podría parecer única a primera vista, pero que es demasiado central al funcionamiento del título como para poder crear trampas a su alrededor. Por otro lado, el diseño de mapas es poco inspirado, y culmina con que dependamos de la función de orientarnos automáticamente para poder terminar con el trámite que supone ir de un objetivo a otro sin perdernos. Por si todo esto fuese poco, la idea inicial de controlar a una invidente queda prácticamente anulada por los poderes que esta posee, quedándose solo en unos meros momentos de oscuridad, que sucederán de tanto en tanto y no tendrán mayor importancia o inconveniente.