Injection23

Injection π23: survival horror a la española

El survival horror vivió una época dorada en los años 90 y a principios de este siglo, con títulos que son verdaderas joyas como Resident EvilSilent HillAlone in the Dark o nombres más “recientes” como ProJect Zero/Fatal FrameHaunting Ground o Rule of Rose. Los fans del género, entre los que servidora se incluye, sin duda tienen gratos y terroríficos recuerdos de esos juegos del pasado, y más de una vez han añorado un regreso con todas las letras. Eso sí, en estos últimos años ha llegado más de un título del género que ha merecido la pena, pero eso quizá se hable en otra ocasión.

Cuando vi por primera vez el tráiler de Injection π23 realmente me evocaron recuerdos de esa época de mi infancia y adolescencia que atesoro, y mi interés por él aumentó al saber que estaba ante un juego made in Spain. En concreto, el estudio malagueño Abramelin Games, que con Injection π23 “No name, no number” ganó el pasado Playstation Talents. 

Bienvenidos a Silent… ejem, Málaga

Tras un comienzo un tanto confuso, nos ponemos en la piel de un joven con obvios problemas sociales (e incluso mentales), cuyavida da un giro de 180º al perder a su perro llamado Joy. Debido a esto, nuestro protagonista acabará en un pueblo de Málaga, que desde luego no parece tan encantador como se presentan en las revistas turísticas, en busca de su fiel compañero.

Hay que decir que la trama del juego y sus interpretaciones son tan fascinantes como confusas en numerosos casos, haciéndome sentir la mayoría del tiempo totalmente perdida al no encontrar lógica a lo que me encaraba. Estamos ante una historia muy profunda, donde cada jugador sacará sus propias conclusiones y teorías.

Un pueblo desolado

Sin lugar a dudas hay claras inspiraciones visuales de Silent Hill en cuanto a ambientación se refiere, aunque en este caso se presente un pueblo real y no ficticio. Desgraciadamente, sólo esto último mencionado se queda a su favor, ya que estamos ante un juego con gráficos pobres. Por mucho que en el fondo quiera defender este apartado por el factor nostalgia no puedo.

También hay que mencionar que incluso nuestro protagonista no luce del todo bien, desde su rostro a sus proporciones corporales, por no mencionar que los cables que representan la salud y energía, pues no son la mejor idea tenida. Cabe mencionar que esto ha cambiado por un par de barras que han añadido en un parche. Muy simple este cambio, pero con mejor resultado sin lugar a dudas. Por otro, lado debo decir que el inventario luce realmente mal, y resulta bastante incómodo a la hora de navegar por él. Creo que podrían haberlo hecho mejor teniendo en cuenta que, al fin y al cabo, el juego está pensado para jugar con mando.

En el apartado sonoro sí puede elogiarse ya que, si bien también tiene clara inspiración a Silent Hill (como en lo visual), su resultado es mucho más optimo. Los ruidos extraños y estridentes nos harán mantenernos en tensión e incómodos mientras exploramos los escenarios, haciendo que laexperiencia survival horror sea más aceptable. Pero debo decir que en doblaje, salvo un par de actores, el resto han conseguido sacarme de la situación debido a que no son unas interpretaciones muy aceptables.

Jugabilidad terrorífica

Y no en el buen sentido. El control del personaje resulta un tanto ortopédico pero, por suerte, una vez te adaptas se hace más manejable. Un punto muy a su favor es las tres posibles cámaras que puedes seleccionar a lo largo del juego: primera persona, tercera persona y cámara fija (sí, como en los clásicos del género que tanto amamos). Esto hace que la experiencia mejore bastante y se adapta muy bien a cada tipo de jugador.

De hecho, la cámara en primera persona en muchas ocasiones nos resultará bastante útil, ya que en Injection π23, desgraciadamente, a la hora de encontrar ciertos objetos clave es un autentico suplicio, pues no se diferencian del escenario (ojo, algunos, por suerte no todos). Esto te obliga a estar apretando el botón por todos lados donde haya posibilidad de encontrar un objeto.

Y hablando de objetos, los puzles están muy presentes en este título. En este apartado me encuentro en un punto intermedio: por un lado algunos de ellos me han gustado mucho ya que son “puzles de verdad, de los que te hacen pensar”, pero a otros no encuentras el sentido de ninguna manera y acabas solucionándole con el clásico “prueba y error”, hasta que lo acabas sacando.

Injection π23 ha querido sacar partido a las funciones que aporta el DualShock de la Playstation 4, quedándose a mi parecer en una buena idea, ya que no he visto manera de conseguir beneficio de cara a la experiencia. Quiero decir, veo bastante pesado tener que estar mirando la luz del mando para ver cómo estoy de salud, o los objetos o enemigos que haya cerca de mí. También se pueden observar mejor los objetos del inventario moviendo el mando, pero cabe decir que este recurso se hace incómodo al no funcionar demasiado bien (al menos hablando hasta el parche que he jugado).

Por último y no menos importante, los enemigos. Me duele decir que son un tanto pobres visualmente hablando, esta es una obra que se inspira demasiado en otros títulos del género, cuando podrían haber sacado a relucir más frescura y originalidad. Su inteligencia artificial también acaba siendo bastante pobre, pudiendo llegar a pasar delante de algunos sin complicaciones por el hecho de ir agachados.

El que mucho abarca poco aprieta

En resumidas cuentas, Injection π23 “No name, no number” tiene excelentes ideas y unas fuentes de inspiración magnificas, pero, queriendo abarcar demasiadas cosas para un estudio limitado, acaba entorpeciendo su propia calidad. Añado que me he encontrado con bugs realmente molestos que han llegado a desesperarme, aunque en los últimos días hubieron muchos parches, por lo que espero que acabe siendo este hecho anecdótico a la larga.

Estamos ante un caso de quiso pero no pudo ser, aunque puede ser interesante para los mayores fans del survival horrorclásico gracias a un precio de salida bastante asequible. Aún con todos estos aspectos negativos, no hay que menospreciar al estudio. Estoy deseosa de ver sus próximos títulos. Con el tiempo, creo que podrían caernos más de una joya de sus manos con una identidad propia.