Tangle Tower

El potencial de Tangle Tower

A la hora de hablar sobre género policial, el whodunit es un clásico en vías de extinción. Para quienes no lo conozcan, el whodunit usa una estructura muy marcada: se nos presentan (bastante por encima) unos personajes, se cometen uno o varios crímenes (generalmente asesinatos) y el detective en cuestión debe esclarecer los hechos hurgando en el pasado de todos los sospechosos. Obras como Asesinato en el Orient ExpressSe ha escrito un crimen o Detective Conan siguen teniendo una relevancia cultural a nivel actual, pero cada vez van apareciendo nuevas obras notables (o notadas) del género.

Dentro del videojuego, eso sí, la escasez es aún más palpable. Por parte de estudios japoneses tenemos nombres que han conseguido mantener la fórmula fresca, como pueden ser Ace Attorney o Danganronpa, pero en Occidente hay poquito de qué hablar. Esto puede deberse a la juventud del medio, que se une a un declive por el interés en el whodunit en las últimas décadas. Es por eso que cuando vi Tangle Tower, el título que hoy nos ocupa, no dudé en darle un tiento.

La premisa del juego es bastante sencilla como interesante: dos familias (los Fellow y los Pointer) habitan la misma mansión, en la cual se ha cometido un asesinato a puerta cerrada. ¿La particularidad del caso? El único sospechoso es el propio cuadro que estaba pintando la víctima. Con este pequeño giro de tuerca comienza la nueva aventura del detective Grimoire, contratado para resolver el misterio. La propiedad, para más inri, está situada en una isla sin ningún tipo de vecinos cerca, haciendo que, de manera instantánea, los miembros de ambas familias se conviertan en sospechosos. Como buen investigador que es Grimoire, su trabajo será husmear, contrastar y resolver el misterio, y ese es el punto fuerte (y central) del título.

Inspirándose en Professor Layton y Ace Attorney, nuestro trabajo como jugadores será buscar pistas, hablar con los posibles testigos. Aquí es donde se nota una de las señas de identidad del juego, y es que Tangle Tower originalmente fue creado para dispositivos iOS, siguiendo la estela de su precuela. Es un título que, se entiende, busca ser accesible a la hora de jugarlo, con lo que no tendremos los mapas enormes de sus inspiraciones, ni tampoco redes laberínticas de diálogos en las que podríamos potencialmente perdernos al terminar una sesión de juego inesperadamente. La estructura del título hace esto muy evidente y, lamentablemente, parte de la intriga y la magia de ir desenmarañando un misterio se pierden por consecuente.

Es bastante común el ir descubriendo sucesos que directamente contradicen o complementan a lo que otro personaje nos está contando sin tener la oportunidad de poder usarlo en el diálogo, teniendo así que esperar al momento de rigor para ello. Esto tiene como consecuencia que en algunos momentos la intensidad de ir atando cabos se evapore, viéndose diluida en la artificialidad de un ritmo constreñido por las limitaciones de un formato ideado para ser consumido sobre la marcha.

Eso sí, cuando el juego hace click, lo hace muy bien. Una de las mejores facetas de Tangle Tower es la manera que tiene de dejarnos llegar a conclusiones. Si bien es verdad que estos momentos se sienten demasiado encapsulados y focalizados, el momento “¡Eureka!” de la aventura detectivesca no llega sólo con enseñar un objeto, sino que tendremos que hilar las conclusiones usando las frases y elementos que se nos proporcionen. En Tangle Tower hay que razonar.

En el lado opuesto del espectro tenemos los acertijos, con un formado heredado de Profesor Layton, aunque contando con una ejecución bastante menos fina. Si bien en la saga de Level-5 se nota no solo un mimo, sino una decisión concienzuda a la hora de equilibrar una curva de dificultad en los puzles, la naturaleza abierta y plug-n-play de Tangle Tower hace que esto sea bastante difícil de llevar a cabo, culminando en una montaña rusa de dificultad a la hora de descifrar algunos de sus misterios. Eso sí, aún con esto, las adivinanzas que nos plantea el título son originales, poco repetitivas y cuidadas. Al final, su disfrute depende bastante de la capacidad del jugador y la suerte al elegir el orden en el que las intentará tumbar.

Si bien ese apartado, pese a ser imperfecto, es bastante salvable, no pasa lo mismo con la manera en la que deberemos investigar las declaraciones de todos los personajes. En general, el sistema de diálogos recuerda bastante al de Ace Attorney en sus secciones de investigación. El mayor problema radica a la hora de conseguir nueva información y abrir nuevas rutas de diálogo. A lo largo de toda la aventura, hay un montón (creedme, un montón) de objetos para recoger e inspeccionar. Su función es simple: no sólo buscan dar información, sino ser usados para presentarlos a los personajes. Es gracias a ellos que Grimoire podrá descubrir nuevos datos durante su investigación. ¿El problema? Quemuchas veces no queda claro que dicha prueba pueda interesar a X persona concreta, ni por qué debería hacerlo. Esto lleva a ratos en los que uno puede quedarse atascado sin saber por dónde seguir, recurriendo al viejo truco de enseñar de todo a todo el mundo, con la consecuente frustración de verse dando palos de ciego durante lo que se siente como una eternidad.

Tangle Tower no es una obra impoluta, ni mucho menos. Tiene fallos bastante grandes, y aún así hay algo que me mantuvo atrapado en él. Con un solo vistazo, el estilo artístico demuestra el carisma y alma que tiene. Esto no se queda en algo meramente estético, sino que está por todas partes en esta misteriosa aventura. Este aire juguetón y juvenil plaga cada apartado de la obra, dándole un brillo y una personalidad que no pueden ser pasados por alto. Si bien hay puntos bajos en su ejecución general, resulta casi imposible dejar de jugar gracias a su embriagador carisma.

Al final, pese a no ser perfecto, lo nuevo de SFB Games no necesita serlo. Con su manera de encarar el whodunit, sus aciertos al plantear un clima detectivesco y el carisma de sus personajes, guión y estética, Tangle Tower es una pequeña obra de misterio que consigue hacer sus deberes sin muchos problemas.

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