Control, burocracia interdimensional

El primer día de trabajo nunca es fácil. Conocer las dinámicas de la tarea a realizar, los compañeros que te tocan, soportar a los jefes y encargados… una verdadera pesadilla. Ahora imaginaros que durante vuestro primer día en la oficina una amenaza extraterrestre procedente de otra dimensión crea el caos allí por donde pasa y solo vosotros podéis detenerlo. Esa es la premisa con la que comienza Control, la nueva obra de Remedy, que supone un cambio de rumbo respecto a  sus anteriores títulos, sin perder en ningún momento esa esencia tan característica del estudio finlandés. Así pues, preparaos para acompañar a Jesse Faden en su búsqueda personal y, de paso asumir, el control de toda una agencia cuanto menos extraña.

La Casa Inmemorial es un edificio situado en plena Nueva York, un baluarte de la información más confidencial que existe en los Estados Unidos, y uno de los sitios mejores protegidos del mundo. Y, sin embargo, ha caído por completo bajo las garras de un enemigo invisible a causa de su propia burocracia. Control no arroja una critica demasiado obvia a la cultura oficinista americana, pero sí se puede leer entre líneas cómo Sam Lake y los escritores en Remedy han querido dejar claro que no siempre el sistema funciona. Cuando se intenta controlar lo incontrolable, el papeleo no va a salvar a nadie.

Aquí es donde entra Jesse Faden, la protagonista del juego encarnada por la actriz Courtney Hope, quien no es desconocida a dar vida a un personaje en un videojuego ya que la pudimos ver en Quantum Break hace unos años. Jesse viaja hasta la Agencia Federal de Control, una misteriosa organización dedicada a recoger y estudiar objetos y hechos paranormales a lo largo de todo el país, en busca de su hermano. Gracias a fuerzas que es incapaz de comprender, consigue un trabajo en el lugar. Lo que no se imaginaba era que el trabajo implicada un nivel de responsabilidad mucho mayor del esperado: Jesse se convierte en la nueva directora, el alto cargo de la Agencia, sustituyendo al anterior director, un hombre chapado demasiado a la antigua, que seguía los protocolos de la Agencia a rajatabla y que trajo la destrucción a la misma.

Tal vez estoy leyendo demasiado en Control, pero la inclusión de Jesse, la nueva sangre, a la oficina para asumir literalmente el control de la misma con el objetivo de romper esquemas y cambiar el sistema desde sus cimientos es un mensaje que hoy en día es más importante que nunca.

Pero asumir el rol de directora no es tan sencillo como parece, la Agencia ha sido invadida por una fuerza sobrenatural: el Hiss. Este Hiss infecta a todo humano que tiene por delante, doblegándolo a su voluntad e incluso modificando su forma física para cumplir sus objetivos. Es curioso que Remedy haya optado por una protagonista que ya sepa de lo que habla, ya que la propia Jesse denomina “Hiss” a esta fuerza antagónica para sorpresa de los pocos miembros supervivientes de la Agencia. Por esto mismo, al no tener una protagonista ajena a lo paranormal, la historia de Control se convierte en una especie de rompecabezas, donde nuestra elucubraciones cobrarán sentido (o no) a lo largo de la aventura.

Ciertamente esa sensación de desorientación y desconcierto no es algo que sólo se refleje a nivel narrativo, la propia jugabilidad de Control deja ver esa falta de experiencia en un nuevo entorno laboral. Jesse no tiene ni idea de cómo funciona la Agencia o sobre lo que un director debe de hacer. Los escasos personajes secundarios nos irán guiando ligeramente por las instalaciones y, al contrario que ellos, nosotros tendremos las armas necesarias para hacer frente al Hiss: la pistola de servicio y los poderes psíquicos de Jesse.

La pistola de servicio es el arma reglamentaria del director, un objeto de poder inmenso, difícil de entender y más aun de controlar. Esta herramienta cambiará de forma conforme desbloqueemos sus habilidades. Pero realmente la joya de la corona está en los poderes psíquicos, otorgados por distintos objetos poseídos por fuerzas sobrenaturales (muy al estilo SCP) que Jesse puede purgar para obtener sus habilidades. Estos objetos de poder nos pueden otorgar desde telequinesis para usar el entorno para defendernos, hasta la habilidad de levitar y obtener la ventaja táctica del aire. Estas son diversas y no todas sencillas de encontrar, por lo que explorar la Casa Inmemorial se convertirá en casi una obligación. Al final, como todo en la vida, la experiencia es lo que realmente se valora y nosotros, como jugadores, tomaremos las riendas y tejemanejes de la Agencia al mismo tiempo que Jesse.

Remedy ha tomado inspiración en multitud de fenómenos reciente de Internet para crear y moldear el mundo de Control.Comenzando por la anteriormente mencionada SPC Foundation, y llegando incluso a leyendas urbanas como Candle Cove, la primera siendo influencia directa con sus documentos censurados, sus objetos y eventos paranormales que involucran tanto a lugares reales como ficticios. En general, Control toma el género “new weird“, un tipo de ciencia ficción muy poco visto en el medio videojueguístico (Expendiente X, Fringe Annihilationson equivalentes de este género en el cine y televisión) y lo lleva por la puerta grande creando uno de los mejores thrillersinteractivos que he visto nunca, además de uno de los mejores juegos en lo que va de año.

Lamentablemente, todo tiene sus luces y sombras. A pesar de que esta es sin ninguna duda, el mágnum opus de Remedy, sigue sin estar exento de fallos. La cantidad de problemas técnicosde los que sufre Control son demasiados para dejarlos correr. De hecho, en mi partida sufrí un error que me obligó a repetir cerca de dos o tres horas de progreso. Sin tener en cuenta la horrible optimización que cuenta el juego en consolas (teniendo en cuenta la cantidad de objetos que se mueven en pantalla y el nivel de destrucción en los escenarios es un milagro que siquiera funcione en una PlayStation 4 estándar), estos problemas que pueden ser solucionados en futuros parches, interfieren en la experiencia de juego y sin ninguna duda son un problema importante a tratar.

En definitiva, Control es un título que merece ser jugado. Una obra que usa un género de la ciencia ficción considerado de nicho de forma inteligente y divertida, con un mensaje anti-conformista muy enriquecedor que despertará a la mentes más inquietas en busca de teorías e información sobre su mundo. Destacar en especial las licencias que Remedy se ha tomado a la hora de crear un juego de este tipo, usando ciertos momentos para liberar todo su poderío creativo en escenas realmente experimentales.

El Hiss representa el conformismo y nosotros, el control.