Brawlout

Brawlout, cuando la inspiración no sale bien

Brawlout es el último título desarrollado por el estudio indie Angry Mob Games, y es lo más parecido en Nintendo Switch que encontramos actualmente a Super Smash Bros. Con este análisis quiero responder a la pregunta que me he formulado mientras jugaba al título: ¿se trata meramente de una imitación del famoso videojuego de lucha de Nintendo, o logra desarrollar su propia identidad?

Bien, lo primero de todo, nos encontramos ante una entrega que cuando nos disponemos a echar unas partidas de manera esporádica nos va a entretener, pero, y aquí viene lo importante, sí buscamos algo innovador o que se escape de lo ya visto, ya nos podemos quedar sentados esperando. El ejemplo más claro de esto lo experimentamos en el modo para un jugador: cumple. Sin embargo, solo se queda ahí, no va más allá de los típicos modos de partida rápida y la modalidad arcade. Esta última sí que me ha parecido más lograda; no reinventa nada, pero funciona sin problemas.

Entonces… ¿Hay algo que nos invite a quedarnos tras media hora jugando? Uno se esperaría mayor profundidad, algún añadido que aporte identidad al título. No quiero decir que las modalidades fracasen en su objetivo, que es entretener, pero al final no logran dejarnos pegados a la pantalla por mucho tiempo.

Las partidas que disputemos resultarán ser totalmente equilibradas gracias a un sólido plantel jugable.

Por otra parte, en un título de este género buscamos que el plantel jugable sea equilibrado, carismático y cómodo de jugar es capital.  En este punto nos encontramos con un sabor agridulce. Empecemos por lo bueno. Los personajes del título se diferencian fácilmente entre sí: podemos encontrarnos con luchadores y luchadoras más o menos rápidos, de mayor o menor rango, pero lo que es claro, es que todos son fáciles de dominar y difíciles de derrotar, ya que no hay apenas desajustes. Esto es sin duda uno de los puntos más positivos del título, no existen frustraciones porque se haya decidido que uno u otro personaje sea más o menos débil, pues todos disponen de un numero decente de combos bien llevados entre sí y resultan agradables de jugar.

Ahora viene la parte agridulce. Por un lado, tenemos un total de 18 personajes, nueve de ellos disponibles desde un principio. El resto deberemos ir desbloqueándolos a través de la propia moneda del juego, o bien, adquiriendo otro tipo de moneda mediante dinero real. No es nada grave, ya que se pueden adquirir jugando, pero que haya micropagos aun tratándose de un estudio independiente duele.

En segundo lugar, aunque estén bien diseñados jugablemente, no disponen de lo que para mi es lo más importante en cualquier videojuego: esencia. No he encontrado nada único en ningún miembro del plantel. Es más, recuerdan en ocasiones demasiado a Super Smash Bros. Luego está el diseño de personajes, pobre en general y sin chispa, donde tan solo los personajes invitados, The Drifter de Hyper Light Drifter y Juan de Guacamelee, amenizan un poco el mal contraste que dejan sus diseños.

Y aquí se haya lo peor del título: su faceta multijugador. Que en un videojuego de estas características la modalidad online no funcione correctamente genera mucha decepción. He disputado varios combates en los que desgraciadamente he sufrido de graves problemas de conexión. He de añadir que siempre hay un lado positivo. Y es que, por lo menos, las partidas se encuentran rápidamente: entre 20 y 30 segundos tarda aproximadamente en enfrentarnos a un rival.

Los escenarios entran en cohesión con sus respectivos personajes a los que están ligados.

Al igual que sucede con la modalidad para un jugador esta vez tampoco existe prácticamente ninguna profundidad. Tres modos nos ofrece el título en su apartado multijugador: uno en el que nos enfrentaremos 1 vs 1 a otro oponente, otro para jugar con 4 amigos en una partida privada, y en tercer lugar, el multijugador local. Me ha sorprendido la falta de combates online de cuatro jugadores. Esto provoca que la Nintendo Switch no sea encendida para darte unos cuantos golpes contra otra persona, sino para enfrentarte a la máquina, que al final es más rápido y llevadero.

Hasta ahora he sido bastante duro, y eso que estoy intentado ser justo con el título, pero en general no hay apartados que destaquen notablemente. Eso sí, hay elementos que me han convencido, como por ejemplo los escenarios. Hay un total de 12 emplazamientos en los que disputar nuestras peleas, la mayoría de ellos llamativos y artisticamente muy atractivos. Cierto es que carecen de la interactividad con el jugador que se desearía, aunque poseen detalles como el movimiento o la destrucción para aportar algo de complejidad a los enfrentamientos.

Otros factores que también me han gustado se centran en el nivel técnico. Gráficamente no es nada apasionante. De hecho, ya he hablado del poco carisma que destila el diseño de los diferentes personajes jugables, pero sí que se deja entrever esfuerzo. Todo se nota trabajado y sólido. Podría haber sido más puntero, aunque creo que se ha logrado cumplir con las expectativas dentro del catálogo de la Nintendo Switch. Además, más allá de lo comentado sobre el modo para un jugador, el título funciona a la perfección, con unos robustos 720p en el modo portátil y 1080p y 60 fps en el modo sobremesa.

También se podría decir lo mismo de su banda sonora y su interfaz. El menú es simple, colorido y elegante, te mueves con facilidad por las distintas secciones que componen el título, algo que agradezco mucho. Por su parte, las melodías que se escuchan de fondo combate tras combate amenizan de manera agradable la experiencia. Los efectos sonoros están a buen nivel en general, aunque he de comentar mi pequeño problemilla con la vibración porque me ha llevado de cabeza en mis primeras partidas. Está muy mal implementada; tanto, que he tenido que desactivarla por el dichoso ruidito que sonaba cada vez que te  golpeaban o te caías al vacío. 

En conclusión, Brawlout podría haber sido mucho más. Sientes constantemente que no se ha querido arriesgar, que se ha tenido miedo a intentar conseguir algo nuevo por temor a fracasar. Por mi parte no me ha convencido: ha fallado en varios de sus apartados y, sobre todo, en su faceta online, que carece de profundidad y estabilidad. Lo recomendaría a los verdaderos seguidores del género, ya que encaja bien con la idea de juego propia de la consola, y su propuesta single player es entretenida, pero, al fin y al cabo, sin alma. Una propuesta de tintes fríos que queda ensombrecida por aquella a la que intenta imitar.