Blizzcon

BlizzCon 2017

Tras un viaje de casi 20 horas un tanto accidentado (gracias por retrasar todos nuestros vuelos, Iberia), finalmente logramos llegar a un pequeño hotelito en las afueras de Anaheim(California) al más puro estilo de película americana: dos pisitos con varios habitaciones y una máquina dispensadora en la que el Mountain Dew es una opción junto al agua o la Pepsi. ¿Y qué nos traía aquí? Bueno, si habéis leído el encabezado ya lo sabéis, pero… sí, vale, era la BlizzCon, la conferencia anual de videojuegos de Blizzard.

Después de muchos años fantaseando con venir, el sueño finalmente se hizo realidad. Muchos años fantaseando con venir y tras unas colas interminables, cual salón del manga un sábado a las diez de la mañana. Afortunadamente, ser prensa acreditada al evento tiene sus ventajas y la segunda mitad de la espera fue mínima. Lo primero que quiero comentar respecto a la BlizzCon es lo colosal de su tamaño. Y es que Estados Unidos es un país donde se hace todo a lo grande. De verdad, no quiero que esto parezca un monólogo de Goyo Jiménez, pero lo que parce que está «al lado» son en realidad tres cuartos de hora caminando a buen ritmo. Volviendo al tema de lo colosal y la BlizzCon. Solo la zona de tiendas y recogida de de entradas era del tamaño del Salón del Manga de Barcelona. A eso sumadle los otros cuatro pabellones que ocuparon, más el piso superior y un segundo edificio entero… Colosal, ¿verdad?

El primer día de BlizzCon comenzó bastante potentecon la ceremonia de apertura: Moira para OverwatchKóbolds & Catacumbas para HearthstoneBattle for Azeroth para World of Warcraft (y alguna que otra cosilla más que podéis leer en nuestra etiqueta del evento). Las ovaciones del público no paraban de llegar, anuncio tras anuncio. Y es posible que fuera ahí donde muchos cortarais con la BlizzCon (pues el resto de conferencias y eventos son de pago), pero eso no implica que fuera el fin. Sí, lo más gordo estaba anunciado ya y los detalles ya caerían de un sitio u otro, pero los verdaderos fans con ansia de saber si Jaina será un Señor del Terror en esta expansión o no (y los que tengan dinero para pagar la entrada virtual) estarían al pie del cañón.

Tras una desbandada casi global de los asistentes a la ceremonia de apertura, los pocos que nos quedamos pudimos asistir a una conferencia en profundidad de Battle for Azeroth, la nueva expansión de World of Warcraft. Con una recepción bastante extremista (gente que piensa que pinta magnífico y gente que no le gusta absolutamente nada), el equipo de desarrollo del título nos habló de las nuevas zonas, mazmorras y bandas de la expansión. Y, para rematar la presentación, nos confirmaron que finalmente haríamos frente a la reina Azshara, un enemigo al que todos los jugadores llevamos expansiones deseando enfrentarnos. ¿Qué opino yo, a priori, de Battle for Azeroth? Creo que va a estar bien, pero con algún que otro pero. No soy una persona muy enfocada al jugador contra jugador, por lo que esta expansión no me dice tanto como podría haberme dicho otra expansión más centrada en desarrollo de historia. Por otra parte, creo que toda la presentación del conflicto entre Horda y Alianza de Battle for Azeroth no es sino la punta del iceberg de algo mucho mayor. Aparte de una batalla por el control de Azeroth podría bien referirse a una batalla por el destino de Azeroth para librarlo de un mal mayor, como… los Dioses Antiguos. Todo esto, sumado a **spoilers** tras el parche 7.3.5, apunta a una amenaza de Dioses Antiguos más factible que nunca. No obstante, la premisa de la expansión pinta a «poca cosa» si comparamos lo que sabemos hasta ahora con lo molona que era la premisa de Legion. Solo el tiempo (y el datamining de los PTR) dirá.

Sin dejar mucho de lado el universo de Warcraft, le tocaba el turno al equipo de Hearthstone, que querían hablarnos de la carta de amor a Dungeons & Dragons que es Kóbolds & Catacumbas. Con poemas bastante jocosos para amenizar el ambiente, nos presentaron algunas de las cartas que veríamos en esta expansión. Si bien parecen bastante decentes e interesantes, es necesario ver el conjunto entero para poder dar una opinión en condiciones del sobre nuevo de Hearthstone, así como tener un tiempo para probar las cartas en acción, pues el factor aleatorio de muchas cartas no permite valorarlas en su conjunto como se debería. Lo que sí puedo decir es que la temática de la expansión me parece increíble, y como jugador (más máster que jugador) de rol de fantasía clásica no puedo sino alabar el tono humorístico de muchos aspectos de los juegos de rol. Además, el modo roguelike gratuito para un jugador es un gran reclamo para que aquellos que dejaran el juego en su momento vuelvan a darle una intentona, ¡especialmente teniendo en cuenta que no necesitamos coleccionar cartas para jugar!

Hasta aquí todo iba genial. Presentación, tras presentación, tras presentación. El problema llegó cuando había dos conferencias interesantes a la vez. ¿Qué hacer? ¿Cómo dividirse? La respuesta es fácil: éramos dos redactores, así que cada uno a una.Me perdí la skin de David Bowie para Moira en el What’s Next? de Overwatch, pero a cambio pude asistir a una interesantísima conferencia titulada The Powerful Women of Warcraft, una pequeña charla con diversas actrices de personajes de Warcraft como Jaina Valiente, Moira (no la de Overwatch, una enana de Warcraft), Lady Liadrin, Alleria Brisaveloz y, lógicamente, Sylvanas Brisaveloz. Gran parte del público era femenino y había una cantidad de novios acompañando a su pareja bastante notable. No obstante, mientras que ellas y algunos hombres aplaudíamos vehementemente los consejos y mensajes motivacionales de las actrices, muchos de estos «novios» no parecían prestar demasiada atención (el tipo que estaba a mi lado se pasó la conferencia entera jugando a Hearthstone en el móvil). Es una pena que una conferencia con un mensaje tan positivo se viera ligeramente empañada por la actitud pasota y desinteresada de algunos de los asistentes a la misma.

Quitando esta pequeña decepción con los asistentes a la conferencia, todo iba como la seda. Fue entonces cuando decidimos acudir a la sala de prensa para ir preparando alguna de las primeras impresiones que pudimos jugar en exclusiva en la BlizzCon para compartirlas con vosotros los lectores lo antes posible (las cuales, de nuevo, podéis encontrar en la etiqueta del evento). Con un trato más que impecable a la prensa y un encontronazo fortuito con Darin de Paul (actor de voz de Reinhardt), volvimos a cerrar el día con una pequeña conferencia sobre las nuevas mecánicas de sigilolaning y demás que llegarán próximamente a Heroes of the Storm. Pero yo no quería eso, yo quería ver cosas de Alexstrasza, maldita sea. Así que, aprovechando de nuevo la entrada prioritaria de prensa, cerramos el día con un par de partidas al Heroes y al resto de cosas. Un día muy interesante y, sobre todo, lleno de puro hype.

El segundo día llegó demasiado pronto para nosotros. Con algunos rastros de jet lag en nuestro reloj interno (incluso un par de días más tarde seguimos levantándonos a las cinco de la mañana), partimos de nuevo al Centro de convenciones de Anaheim. Teníamos un horario más flexible y presentaciones algo más faltas de contenido digno de transmitiros a los lectores de TecnoSlave. Por eso mismo, fue el domingo cuando aprovechamos para comprar alguna que otra «frikada», pasarnos por la sala de prensa a seguir redactando un poco y, con el destino de nuestra parte, pudimos dar con Ben Brode y Jeff Kaplan, directores de Hearthstone y Overwatchrespectivamente. Como dato anecdótico de cada uno de ellos, Ben Brode es altísimo (fácilmente llegará a los dos metros) y Jeff Kaplan es en realidad un cacho de pan, por mucho que haga wrestling.

Pero, aunque hubo muchas conferencias centradas en el proceso creativo de Blizzard tras las cinemáticas, su sonido o su arte, uno de los platos gordos de la BlizzCon fue, sin duda alguna, el concierto de cierre de Muse. El grupo de rock alternativo británico hizo un lleno absoluto en el Mythic Hall, el escenario más grande de toda la convención. Las localidades de prensa volaron y las de público, tres cuartas partes de lo mismo.

Han sido dos días de mucho trabajo, mucho estrés, mucha gente y mucha distancia que recorrer pero, sin duda, los fans más acérrimos de Blizzard encontrarán en la BlizzCon su paraíso. Una experiencia totalmente recomendada a los más fanáticos de la empresa, ya que se quedará marcado en sus mentes el resto de sus vidas. Al menos, ya se ha quedado marcada en nuestras mentes.