Batman Un héroe de videojuego

Batman: Un héroe de videojuego

El Cruzado de la Capa, el símbolo de la esperanza de Gotham, la justicia que ve en la oscuridad… Batman, un héroe humano y octogenario, no necesita ayuda ni tampoco una presentación que se precie. ¡Es Batman! ¿O acaso sus cientos de aventuras combatiendo el crimen no son suficientes como para no convertirlo en un referente justiciero en la cultura popular? La presencia del personaje y el poder de su concepto son tales que han trascendido los límites del papel en pos de influir en todos los ámbitos de la vida. De otra manera, quizá no estaría escribiendo estas líneas.

Ni siquiera José Luis Ortega, periodista con una larga experiencia en el ocio electrónico, habría llevado a cabo la materialización de este Batman: Un héroe de videojuegoun recorrido pasional a lo largo de sus más de tres décadas. Consciente de que han corrido ríos de tinta con el fin de alabar el legado visual del personaje, este ha preferido tirar por otros derroteros no tan inexplorados. Derroteros en los que el hombre murciélago ha mostrado muchas caras a lo largo de todas sus iteraciones y que han alcanzado su máxima expresión gracias a los esfuerzos de unas pocas desarrolladoras.

Mas como toda exposición que se precie, es necesario llevar a cabo una introducción. Una introducción en la que José L. Ortega relata los orígenes del personaje allá por el año 1939 y su debut en la revista Detective Comics nº 27, pasando por su época más oscura en la década de los 60 y culminando con su momento de mayor esplendor, cuando la imaginería del director Tim Burton materializó la estética gótica en la gran pantalla. La segunda arista es un breve análisis sobre la personalidad de Batman. Al fin y al cabo, el personaje creado por Bob Kane y Bill Finger, marcado por los trágicos acontecimientos de su infancia, está formado por varias capas que enmascaran su verdadero ser. Y no, no me estoy refiriendo a las numerosas máscaras y trajes que porta por bandera.

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Sea como fuere, ambos puntales no son sino una carta de presentación, una mera formalidad en aras de dar rienda suelta al verdadero propósito de Batman: Un héroe de videojuego. ¿Hace falta decir algo más que no desemboque en una redundancia? ¿Tal vez poner a prueba el código moral de Batman desde que se hiciera a los teclados en el juego de Ocean Software gracias a una suerte de aventura la mar de singular? Porque así fue como comenzaron las andanzas del hombre murciélago. Unas andanzas que, contra todo pronóstico, dieron con la tecla, pese a las limitaciones técnicas de su época.

Si bien, estos primeros pasos, algunos más inspirados que otros, no son sino la cara más desconocida del personaje en la industria del videojuego. Por suerte, el autor hace muchos esfuerzos por visibilizar la importancia de varias de estas obras que, a través de varios géneros, se convirtieron en toda una fuente de inspiración para títulos venideros. Por desgracia, una franquicia tan poderosa como la que nos ocupa, tampoco iba a estar exenta de la oscuridad que a veces caracteriza a estas obras, sobre todo cuando te amparas en el éxito sempiterno del celuloide en pos de dar forma a sendas adaptaciones, con todas las limitaciones creativas que eso conlleva. Tanto es así que la fuerza de Batman no bastó contra tantos envites, quedando relegado al ostracismo durante muchos años.

El resto es historia. Tuvimos que esperar hasta el año 2009 para que el hombre justiciero más famoso dentro y fuera de las viñetas conquistara la grandeza de nuestros sueños más anhelados. Así fue como una entonces neófita Rocksteady Studios dio nuevas alas a la esperanza con el lanzamiento de Batman: Arkham Asylum. Es a partir de aquí donde reside el auténtico corazón de Batman: Un héroe de videojuego y la razón principal por la que José Luis saca a relucir su pluma para justificar la importancia de esta obra. Irónicamente, siento que todos esos esfuerzos por encumbrar las obras del estudio se quedan a medio camino, quizá por esperar ríos y ríos de explicaciones acerca del desarrollo de ese título que posibilitó esta suerte de metamorfosis para con el género de superhéroes.

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De todas maneras, ¿qué la hace especial respecto a sus hermanos mayores? La falta de libertad creativa que privó a otras desarrolladoras de llevar a cabo su visión del caballero oscuro se hizo aquí a un lado para así crear un nuevo universo que, aunque respetuoso para con las viñetas, permitió que esta enésima iteración llegase a buen puerto. Una sabia decisión que se extendió al resto de entregas de la saga Arkham (eso incluye el injustamente denostado Batman: Arkham Origins), y que hizo posible el legado que tenemos ahora. Un legado que años después sigue siendo objeto de alabanzas, así como un espejo donde el resto de competidores se ven obligados a reflejarse para así poder estar a la altura.

¿Os gustan las cartas de amor? ¿También aquellas que tienen un poco de amor enmascarado? José Luis Ortega es un hombre enamorado, un sentimiento que se extiende a lo largo de su obra. Y no es para menos, ya que nuestro hombre murciélago favorito ha demostrado saber adaptarse a las necesidades específicas de cada medio. Asimismo, con el poder de la industria de los videojuegos en constante auge y expansión, está claro que este seguirá siendo objeto de nuevas e interesantes iteraciones. Porque los héroes nunca se rinden, así nos lo han demostrado las leyendas y los relatos que nos han contado desde tiempos inmemoriales, de modo que la luz de la ciudad de Gotham seguirá iluminando nuestro camino por mucho tiempo.