Alba: Una aventura mediterránea

Alba: Una aventura mediterránea, cuidar en comunidad

El estudio ustwo Games, creadores de Monument Valley y Assemble with Care, tiende a imbuir a sus videojuegos del aprecio por la preservación y el cuidado de los otros. Si en anteriores títulos era la custodia y restablecimiento de edificios, relaciones, objetos y legados, en Alba: Una aventura mediterránea es el turno de la biodiversidad. El amor por la naturaleza y los tiernos recuerdos de veranos en familia se integran en una obra que sigue el espíritu comunitario que destilan sus predecesores, pero esta vez con la acción directa y la inocencia de la infancia como principales sujetos de la transformación.

Alba, la protagonista del juego, es una niña que pasa los veranos con sus abuelos en la isla ficticia de Pinar del Mar. Sin embargo, quienes hayan visitado o tengan por hogar el Mediterráneo, especialmente el de nuestras tierras, apreciarán la cuidada y verosímil ambientación. Desde los característicos edificios de los pueblos de la costa y la mención a los platos tradicionales, como la paella, hasta los puestecitos para el turismo y los programas de la radio, nos trasladan rápidamente a un emplazamiento bastante cercano a la realidad. Pocas veces un cliché cultural aparece en la pantalla, denotando que los creativos detrás del título han recreado con cariño sus propios recuerdos de las vacaciones en tierras meridionales. En relación a este punto, la localización de Alba: Una aventura mediterránea hace uso de términos informales (abartolar, por ejemplo), propios de los parajes en los que se inspira y que traslada a la pantalla, fortaleciendo la autenticidad del conjunto. 

Es en ese lugar y guiada por sus abuelos donde Alba aprende a amar la naturaleza y a fotografiarla desde bien pequeña. Pinar del Mar y La Roqueta son los hogares de más de 60 especies de fauna a las que podremos escuchar, ver y captar en los paseos por los distintos ecosistemas, aprendiendo de ellos mediante una aplicación en el móvil de Alba y una guía de especies. También habrá que socorrerles y cuidarles, porque lo que aprenderá bien pronto la protagonista es que tanto el pueblo como los alrededores requieren de atención dadas las problemáticas que en él se dan. Debates sobre el turismo, la preservación, la especulación y el vertido de productos tóxicos, entre otros, se dan a medida que la protagonista interactúa con los vecinos. 

Así, el título no solo anima a la actuación, sino a recapacitar acerca de nuestra responsabilidad individual y colectiva, al igual que en nuestra intervención y relación con la naturaleza. El efecto de la huella humana, que ha destruido gran parte de esa diversidad natural y hasta el interés por el propio lugar, es donde interviene Alba. De manera que es ella (o mejor dicho, la persona que juega) quien empieza a enmendar, preservar y restituir aquello que otras personas han abandonado, olvidado o les parece insignificante. Ese primer eslabón de la cadena comienza un movimiento al que poco a poco se le suman otros individuos, reconstituyendo una comunidad concienciada con la envergadura de sus actos y resuelta a defender el valor de los seres vivos con los que conviven. 

De ahí que lo educativo en Alba: Una aventura mediterránea vaya más allá del nombre, el hábitat y las características de un animal apuntadas en un libro. Con nuestras buenas acciones somos capaces de generar una transformación, una que puede marcar la diferencia para la vida en el planeta. Esto se nota a medida que tachamos objetivos, como restituir las fotografías de los animales de cada emplazamiento, recoger basura o arreglar un puente, puesto que ciertas aves volverán si el lugar está limpio, habrá visitas de amantes de la naturaleza que reactivarán el pueblo y los residentes pasearán de nuevo por los parajes únicos del pueblo, restableciendo la estimación por el hogar y la cultura de la localidad. Además de las sensaciones agradables que despierta de por sí lograr todo eso, el juego nos anima a atender los objetivos y logros con frases positivas y calmadas.

Afina el título un apartado artístico único, en el cual la inspiración principal procede del pintor Joaquín Sorolla y los recuerdos de algunos miembros del equipo, transmitiendo realmente la calidez, los colores y la exuberancia de los paisajes mediterráneos. En cuanto a la música, Lorena Álvarez, cantante y compositora española, se encarga de la banda sonora, que oscila entre lo tradicional y lo indie pop, y nos ofrece canciones idóneas para acompañar a Alba en sus aventuras. Imposible también no disfrutar de los distintos y variados cantos y sonidos de la fauna de Pinar del Mar y La Roqueta, que se incorporan extraordinariamente a la riqueza audiovisual del título. Pasear por el mundo abierto de Alba: Una aventura mediterránea es placentero y relajante, no solo didáctico

A pesar de todas las bondades de Alba: Una aventura mediterránea, el título tiene algunos fallos en su versión para iPad, a la que puedes acceder con Apple Arcade. Especialmente grave es uno que te impide iniciar una partida guardada, bloqueando cualquier intento incluso de traspasarla de la nube a un ordenador Mac, puesto que el resultado es el mismo. Finalmente, no he podido acabar el título cuando estaba cerca del final del juego y tenía un porcentaje elevado de objetivos. Al investigar, he encontrado que otros usuarios han sufrido el mismo error, incluso después de la última actualización. También, el control táctil de esta versión a menudo no es preciso y su disposición en la pantalla puede dar más de un quebradero de cabeza según el tamaño del dispositivo, aunque el efecto de imitar fotografiar con un móvil lo compensa.

Alba: Una aventura mediterránea es un videojuego para disfrutar, aprender y concienciarse en familia. Es, por tanto, un título corto pero con un mensaje potente, dirigido a mayores y pequeños. Esto es que uniéndonos e involucrándonos somos capaces de transformar y preservar el mundo que nos rodea. David Fernández Huerta, director de arte en ustwo games y director creativo del título, mientras hablaba del videojuego destacaba la importancia de ese mensaje, de ese “juntos podemos marcar la diferencia”. Bien sea reparando casitas de pájaros, limpiando las playas, respetando a los seres vivos, reciclando o cambiando algunos de nuestros hábitos. Cualquier gesto, por sencillo que sea, puede tener una influencia decisiva en el planeta. Por ese motivo, en asociación con Ecologi, ustwo games plantará un árbol por cada copia descargada o vendida de Alba: Una aventura mediterránea en el proyecto dirigido por Eden Reforestation Projects, que tiene como objetivo reforestar Madagascar.

El cambio empieza en nosotros. Hagámoslo posible.

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